Marco legal
Permisos y licencias en México
La pregunta de si un casino «tiene licencia» tiene respuesta comprobable en México, y no está en el pie de página del sitio: está en un registro público. Esta página explica qué exige la ley, quién la aplica y cómo consultar el registro tú mismo.
Actualizado el 17 de septiembre de 2026 por la redacción de Guía Apexo México.
Qué dice la ley y quién la aplica
La norma base es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, y su regla central se resume en una frase: los juegos con apuesta y los sorteos, en todas sus modalidades, requieren un permiso expreso de la Secretaría de Gobernación, con la excepción de los que celebra la Lotería Nacional. No hay un régimen de autorización automática ni un registro voluntario: o hay permiso otorgado, o la actividad no está amparada.
La autoridad que instrumenta esa ley es la Dirección General de Juegos y Sorteos, dependiente de la propia Secretaría. Es la que recibe las solicitudes, otorga los permisos, autoriza establecimientos y supervisa a los permisionarios. Su sitio publica la información de los permisionarios, de sus establecimientos y de sus operadores, y esa publicación es deliberada: existe para dar transparencia al sector.
La Dirección tiene también un centro de atención al usuario que orienta sobre trámites y requisitos, con domicilio en la Ciudad de México y horario de oficina de lunes a viernes. Para un jugador eso es útil sobre todo para una cosa: si dudas de la existencia de un permiso, hay a quién preguntar por una vía oficial.
Vale la pena entender por qué el esquema mexicano funciona así, porque explica bastantes cosas. La ley es de mediados del siglo pasado y se pensó para establecimientos físicos: salas, ferias, sorteos con boletos. Cuando el juego se movió a internet, la práctica administrativa fue permitir que un permisionario con establecimiento extendiera su operación al terreno digital, en lugar de crear una categoría nueva de licencia exclusivamente en línea. De ahí que en México se hable de permisos y de permisionarios, y no de licencias de juego remoto como en otros países.
El resumen práctico para el lector es este: el permiso mexicano existe, es nominativo y es comprobable. Todo lo demás —sellos gráficos, insignias de «sitio seguro», leyendas de cumplimiento— son elementos de diseño que no acreditan nada por sí mismos. La lista completa de comprobaciones está en lista de comprobaciones.
Norma
Ley Federal de Juegos y Sorteos
Quién otorga
La Secretaría de Gobernación
Quién supervisa
La Dirección General de Juegos y Sorteos
Dónde se comprueba
En el registro público de esa Dirección
Cómo se consulta el registro
El procedimiento es sencillo y conviene hacerlo una vez para saber cómo se ve. En el sitio de la Dirección General de Juegos y Sorteos hay apartados con los permisos autorizados, los permisionarios y sus establecimientos. La búsqueda se hace por nombre del permisionario o por el número de permiso, y el resultado muestra a quién se otorgó, para qué modalidad y con qué establecimientos asociados.
Lo que hay que buscar en el sitio del casino, antes de ir al registro, es el número de permiso y el nombre de la empresa permisionaria. Suelen estar en el pie de página o en las condiciones. Si lo que encuentras es solo una leyenda genérica sin número ni nombre de empresa, no hay nada que contrastar, y esa ausencia es en sí misma un dato.
Un detalle que sorprende a mucha gente: el nombre comercial del sitio y el nombre del permisionario casi nunca coinciden. Una empresa con permiso puede operar varias marcas, y el registro lista a la empresa, no al nombre bonito. Por eso la búsqueda se hace por el nombre de la empresa que aparece en los términos del sitio.
Si el número existe y aparece en el registro con esa empresa, tienes una comprobación sólida. Si el número existe pero no aparece, o aparece a nombre de otra entidad, eso es información importante y merece una pregunta por escrito al soporte antes de depositar.
El caso de los sitios que operan desde fuera
Aquí hay que ser preciso, porque es donde circulan más medias verdades. El marco mexicano se construyó pensando en establecimientos físicos con extensión en línea, y por eso una parte de la oferta que aparece en buscadores no está amparada por un permiso mexicano, sino por una licencia de otra jurisdicción. Eso no convierte automáticamente a un sitio en fraudulento, y decir lo contrario sería inexacto.
Lo que sí cambia, y de manera importante, es el recurso que tienes si algo sale mal. Con un permisionario mexicano, hay una autoridad nacional que supervisa la actividad de juego. Con un operador establecido fuera, la supervisión de esa actividad corresponde al regulador de su jurisdicción, y hacer valer una reclamación ahí es, en la práctica, más lento y más difícil.
Hay una excepción importante y muy útil: el dinero. Si el problema es un cargo en tu tarjeta o una transferencia desde tu banco, la reclamación financiera se presenta en México, ante la instancia que atiende los conflictos con bancos y tarjetas, independientemente de dónde esté el comercio. Esa vía sigue disponible siempre, y es la razón por la que insistimos tanto en conservar comprobantes.
La conclusión práctica no es dramática: informarte de con qué licencia opera el sitio, moverte con importes proporcionados a esa información, cobrar pronto y guardar el rastro de cada pago. El orden de pasos para una reclamación está en a quién acudir con una reclamación.
Seis señales de que un permiso es comprobable
Lo que distingue una acreditación real de una insignia decorativa.
- Hay un número de permiso o de licencia, escrito completo y no solo aludido.
- Se identifica la empresa titular, con su denominación legal, no solo la marca.
- Se nombra la autoridad que lo otorgó, y esa autoridad existe y es consultable.
- El número aparece en el registro público de esa autoridad con esa misma empresa.
- Los términos del sitio coinciden con esos datos, sin nombres distintos entre secciones.
- El sello, si lo hay, enlaza al registro y no a una imagen sin destino.
El sexto punto es una prueba rápida y sorprendentemente eficaz. Muchos sitios muestran insignias de organismos o de auditoras; las legítimas suelen ser enlaces que llevan a una página de verificación donde aparece el nombre de Apexo. Si al hacer clic no pasa nada, o si el enlace lleva a la portada genérica de la organización, la insignia no acredita nada.
Qué no prueba una licencia
Conviene calibrar expectativas, porque una licencia es una condición necesaria y no una garantía total.
No garantiza tiempos de pago
Los plazos y límites están en las condiciones de Apexo, no en el permiso.
No cambia la ventaja de la casa
Los juegos siguen teniendo su matemática, con licencia o sin ella.
No sustituye a los documentos
El aviso de privacidad y los términos siguen siendo lo que te obliga.
No elimina tu parte
Verificar identidad, guardar comprobantes y poner límites sigue siendo tu trabajo.
Dicho de otro modo: la licencia responde a la pregunta de quién supervisa la actividad, no a la de si la experiencia va a ser buena. Para eso están las otras comprobaciones —documentos legibles, pagos trazables, soporte que responde con cifras— que describimos en confianza en Apexo y en cifrado y datos personales.
Publicidad, edad y responsabilidades de Apexo
Hay un conjunto de obligaciones que suele acompañar a cualquier operación seria, con permiso local o sin él, y que puedes usar como termómetro. La primera es la edad mínima: dieciocho años cumplidos, verificada con documento, sin excepciones. Un sitio que no verifica edad tiene un problema con cualquier regulador del mundo.
La segunda es la información sobre juego responsable visible y no escondida: herramientas de límite, opción de pausa y datos de contacto de ayuda. El teléfono mexicano de referencia en salud mental y adicciones es el 800 911 2000: ahí contesta la Línea de la Vida, sin costo, a cualquier hora y cualquier día, bajo la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones de la Secretaría de Salud.
La tercera es la transparencia de la publicidad: una oferta anunciada tiene que llevar sus condiciones accesibles, no enterradas tras tres clics. Y la cuarta, el tratamiento de datos personales, que en México está regulado y exige un aviso de privacidad accesible que explique qué se recoge, para qué y por cuánto tiempo.
Ninguna de las cuatro es difícil de comprobar en cinco minutos de navegación, y juntas dicen bastante sobre cómo trabaja una casa. Las herramientas de control, con el detalle de cómo se configuran, están en poner límites de pérdida y pausa y autoexclusión.
Qué hacer con lo que descubras
Si encuentras el permiso y se comprueba en el registro, ya tienes una de las seis comprobaciones resueltas y puedes pasar a las demás. Si el sitio opera con licencia de otra jurisdicción y lo dice con claridad, tienes una información útil: sabes que el recurso de juego está fuera y que tu palanca real, en caso de conflicto, es la financiera.
Si no encuentras nada —ni número, ni empresa, ni autoridad—, la conclusión razonable no es una acusación, es una calibración: moverse con importes pequeños, no acumular saldo, cobrar pronto y tener la verificación hecha. Esa combinación reduce mucho la exposición sin necesidad de dramatizar.
Y en cualquiera de los tres casos, la regla que no cambia: conserva el rastro de cada peso que mueves. Un depósito documentado se puede reclamar; uno que solo existe en tu memoria, no. Los comprobantes que deja cada método están en cómo pagar y con qué.
Y una advertencia sobre la búsqueda en internet: hay páginas que publican listas de «casinos autorizados» sin ser la autoridad. Algunas son útiles como punto de partida y otras son simples directorios comerciales. La comprobación que vale es la del registro oficial, y la diferencia entre las dos cosas se nota en un detalle: el registro oficial está en un dominio de gobierno.
Si en algún momento quieres consultar a la autoridad, el centro de atención al usuario de la Dirección General de Juegos y Sorteos orienta sobre trámites y requisitos en horario de oficina, de lunes a viernes. Es una vía oficial, lenta pero real, para una duda concreta sobre un permiso.
Dudas sobre permisos
¿Quién otorga los permisos de juego en México?
La Secretaría de Gobernación, conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos, con la excepción de los sorteos que celebra la Lotería Nacional. La Dirección General de Juegos y Sorteos es la que instrumenta y supervisa.
¿Dónde compruebo un número de permiso?
En el sitio de la Dirección General de Juegos y Sorteos, que publica los permisos autorizados, los permisionarios y sus establecimientos. La búsqueda se hace por empresa o por número.
¿Por qué el nombre del sitio no aparece en el registro?
Porque el registro lista a la empresa permisionaria, no a la marca comercial. Busca el nombre de la empresa que figura en los términos del sitio.
Si el casino opera con licencia extranjera, ¿es ilegal jugar?
La ley regula la operación, no al jugador. Lo que cambia es el recurso disponible: la supervisión del juego queda en la jurisdicción de Apexo, y en México te queda la vía financiera para los cargos.
¿Un sello de «sitio seguro» acredita una licencia?
No por sí mismo. Las insignias legítimas suelen enlazar a una página de verificación donde aparece el nombre del operador; si no llevan a ninguna parte, no acreditan nada.
Comprueba el número en el registro, no el sello en la página
Cinco minutos de consulta valen más que cualquier insignia de diseño.
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